Opinión

La hegemonía roja acabó con el sistema eléctrico nacional, al igual que acabó con Pdvsa, con la economía productiva, con la democracia, y con todo lo que se le pusiera por delante.
Este régimen se ha afianzado en tantos pilares, que desmontarlos llevará su tiempo. Aun cuando Maduro se fuera mañana, tomaría tiempo erradicar todos los vicios sobre los que se apuntaló su régimen, y el anterior de Chávez.
Ojalá que ante todo este embrollo de disparates cometidos prevalezca la cordura y la sindéresis humana. Que la diplomacia logre los mejores objetivos para bien de todos.
Hasta ahora el daño que hemos sufrido es catastrófico, pero no irreparable, ya que nuestra capacidad de resiliencia se está poniendo a prueba, y estamos demostrando que damos la pelea y que tenemos voluntad para salir victoriosos de esta guerra barbárica.
La república, en consecuencia, es víctima de un espíritu retrógrado. Urge exorcizarla para restablecer su equilibrio cerebral. Para que cese la usurpación. Los militares con futuro y profesionales tienen la palabra. La demandan sus orígenes verdaderos.

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