Opinión

Son ellos los herederos de la ética izquierdista de los académicos e intelectuales, y es desde ese manual que le pretenden explicar realidades que les son ajenas.
Cuando un país tiene los campos de las artes saludables, tiene su memoria resguardada. Nuestro país posee una lectura creativa femenina vigorosa. Eso no lo van a destruir los bárbaros: eso está allí, en espera.
En el caso de Venezuela, un país que agoniza y resiste bajo el liderazgo de Juan Guaidó, ocurre una verdadera paradoja. Su Constitución autoriza la injerencia militar humanitaria extranjera, pero quienes pueden proporcionarla ahora dudan, resbalan, cambian el discurso, mientras el paciente agoniza.
Aunque es más bien baja y achaparrada lo de alta comisionada le viene bien, para compensar las complejidades de la falta de estatura. Pero lo de los DD HH como que no es lo suyo, en especial cuando aquellos no están en consonancia con su ideología.
Cada uno que se haga cargo de lo suyo. Seguramente que ese ha sido el intento de Sanguinetti. El veterano y experiente político busco ubicar a los cuadros en la cancha.
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