Opinión

Según Prepara Familia, ONG que lleva años acompañando pacientes en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos, en los primeros 6 meses del 2018 fallecieron por desnutrición grave 34 niños. Y nada más en el servicio de nefrología murieron 12 niños en el 2017 y 9 han fallecido en el 2018. Sólo estos datos del hospital son suficientes para que se hiciera de todo para “detener a Herodes”.
Haciendo lo que hay que hacer, escogiendo a los más capacitados, no a los piquitos de oro, es como podremos dejarles a las generaciones por venir un país en el que se desee vivir, al que se anhele regresar.
Los días por venir son de vital importancia. No hay espacio para errores voluntarios o involuntarios. Lo que está en juego es demasiado serio. Sabemos a lo que nos enfrentamos. No nos engañamos.
“Señor quiero vivir cada día del 2019 con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes”.
Sí, Venezuela está postrada. Está en situación de abatimiento. Pero no ha perecido. ¿Puede recuperar su vitalidad? En teoría sí... falta la realidad práctica.
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