Opinión

El país no es de nadie, es de todos los ciudadanos que no han derogado ni entregado su derecho a decidir, y que tiene memoria, el último recurso de la justicia.
El madamás nicaragüense no quiere diálogo. O quizás la “prohibición” sea una de las formas del diálogo tal como la entienden los bolivarianos, fidelistas y progresistas.
La guerrilla, por definición, asume la violencia como política. Pero una cosa es el enfrentamiento violento contra las fuerzas de seguridad de un Estado que se considera injusto o ilegítimo, y otra muy distinta es el uso extensivo del terror.
El adelanto del censo de 2021 comienza a levantar suspicacias en todas partes de que hay un interés maligno por detrás. ¿Por qué adelantarlo en estos momentos, cuando la población lo que necesita es alimentos y medicinas?
Debemos entender que mientras el régimen exista y Maduro siga al frente no hay ni habrá solución para ninguno de los problemas que nos aquejan. Todo se derrumba.
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