La discusión sobre el colapso humanitario y político en Venezuela se cuela en el V Congreso Internacional de Bioética de la Universidad de Valencia, en España.

@suarezmleo

Valencia, España.- Hubo un silencio en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Valencia. Bastó con decir Venezuela para que el auditorio asintiese con la cabeza y advertir que entendía la pregunta para el segundo ponente del día, Matthias Hoesch, profesor de Filosofía Moral, en la Universidad de Münster, en Alemania.

- Venezuela es un país colapsado en lo humanitario, en lo político y en lo social; por décadas acogió a millones de inmigrantes españoles, italianos, portugueses, alemanes, colombianos, chilenos, peruanos, entre otros y ahora por primera vez la historia se invierte y registra el mayor éxodo en la historia del continente americano, de acuerdo con la OEA. Tras su ponencia, no dejo de pensar que el dilema legal precede o, al menos, coexiste con el dilema moral: ¿Usted cree que la noción del Estado de derecho ha reducido la visión de la dignidad humana?

Apel es un dialogante excepcional. Atenía a cualquier persona que quisiera discutir. Él creía que todos tenían algo que aportar (siempre que valiera la pena y tuviera argumentos). El que se argumente en serio se allana el camino a la razón. No es una utopía, sino un proyecto regulativo”. Adela Cortina sobre la filosofía de Karl Otto Apel        

- … Es un tema muy general para contestar con un sí o con un no... Es para una tesis doctoral… Es cierto que el derecho positivo es poder, que se ha empleado como instrumento de poder, pero también se emplea para defender los derechos y la dignidad humana.

Hoesch fue el segundo en presentar una ponencia en el V Congreso Internacional de Bioética de la Universidad de Valencia. Disertó sobre los derechos humanos y la toma de decisiones democráticas desde la cuestión migratoria.

Casi en cada región del mundo hay una crisis por flujo irregular de inmigrante por causas políticas o sociales. 2 millones y medio de venezolanos han dejado el país en busca de opciones de vida. O la caravana de inmigrantes centroamericanos. O Somalia, Yemen, o el sur de África.

De allí que Hoesch plantee como problemas si la soberanía nacional debería incluir el derecho de los países a decidir ellos mismos o permitir la entrada a quienes soliciten asilo; o bien, si el valor moral de las decisiones democráticas eran una razón para rechazar las exigencias de quienes piden asilo.

Hay tres criterios que plantea como equilibrio: el principio de no devolución al país de origen; las decisiones no pueden obligar a un Estado a hacer más de lo que voluntariamente quiere hacer; y el principio de la cuota justa de responsabilidad compartida de las fronteras.

Comunicación solidaria y compasiva

La temática central de este congreso bienal es la neuroeducación moral y desarrollo humano. Y está dedicado al filósofo alemán Karl Otto Apel, miembro de la Escuela de Fráncfort y uno de los propulsores de la ética del discurso, una de las piedras angulares de la Escuela (de filosofía) de Valencia.

       

Filosofía al servicio de la vida

El pensamiento filosófico no se vierte únicamente sobre el conocimiento en sí mismo, sino que ha de llevarse a la práctica. Tanto Aristóteles como corrientes modernas de la filosofía así lo estiman necesario. Actualmente se las conoce como éticas aplicadas y son aquellas que parten de la reflexión y dan luz a las ramas del saber: medicina, comunicación, ingeniería, neurociencia…

Entre ellas está la Bioética, que no solo se encarga de cuestiones sanitarias, sino de dar respuestas en favor de la vida.

“La razón moral siempre va detrás de la razón técnica. Si no es así, todos perdemos, en especial, los más desfavorecidos”, recalca Cortina, quien también mostró preocupación por ciencia y política sin razón moral. Mencionó dos ejemplos: la inteligencia artificial y el decaimiento de las democracias.

La encargada de inaugurar el ciclo de conferencias el lunes fue la filósofa valenciana y directora del comité científico del congreso, Adela Cortina, quien contextualizó la biografía de Apel y su aporte a la filosofía.

“Hay que evitar que Auschwitz se repita”, resaltó Cortina una de las principales inquietudes del alemán que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Por ello, Apel consideraba que la filosofía debía fundamentar la razón en contra del totalitarismo.

Cortina destacó la ética de la corresponsabilidad como uno de las grandes contribuciones a la filosofía moral así como pasar del racionalismo kantiano del imperativo intrínseco a una argumentación práctica: planteamiento y acción; así como pasar de la racionalidad estratégica a la racionalidad comunicativa, aquella que permite la comprensión y valoración mutua de los interlocutores.

La propuesta de la Escuela de Valencia toma como supuestos la solidaridad y la compasión del quehacer práctico filosófico.

La también escritora insistió también en la necesidad de crear instituciones que participen en el diálogo y ayuden en el quehacer social. Eso pasa por alejarse del mesianismo propio de los gobiernos populistas, remarcó Cortina: “Hay que razonar contra el sano sentir del pueblo, del que advertía Apel”.

Las ponencia continúan este martes y miércoles, víspera del día mundial de la filosofía, con temas que versarán de la neuroética, neuroeducación, la identidad humana desde la neurociencia, la ética de la democracia, entre otros.

La Universidad de Valencia organizará el congreso de Bioética cada dos años | Foto Leonardo Suárez Montoya

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